sábado, 18 de febrero de 2012

Contradicciones aparentes

Traducción del artículo publicado en Galicia Hoxe: http://www.galiciahoxe.com/vivir-hoxe-galicia/gh/contradicions-aparentes-xose-gacino/idEdicion-2012-02-18/idNoticia-731167/


ENQUANTO HÁ FORÇA

Contradicciones aparentes

Xosé A. Gaciño

No se le puede negar al gobierno de Rajoy una cierta contundencia en los decretos-ley que va poniendo en marcha y en algunos proyectos de ley que anuncia. Aunque todos pensamos que, después de las próximas elecciones autonómicas en Asturias y Andalucía, pueden venir medidas más contundentes, hay ya material de sobra para concluir que este gobierno ha asumido con radicalidad ese mantra obsesivo de la austeridad selectiva (más recortes por abajo para que tengan más beneficios los de arriba) que impera en la actual política económica de la Unión Europea y en el que se quemó, por cierto, el gobierno anterior.
Llama además la atención que se tomen algunas de esas medidas contundentes sin pestañear, aunque contradigan afirmaciones rotundas en sentido contrario (lo de no subir los impuestos o no abaratar los despidos, por ejemplo) que los hoy gobernantes mantenían en campaña electoral o cuando estaban en la oposición (y era el gobierno socialista el que subía el IVA o iniciaba el recorte de derechos de los trabajadores). Apenas la típica referencia a una herencia peor de lo que se pensaba.
Quizá es que tampoco necesitan más excusas. Y pienso que tampoco necesitan disimular más de cara a esas dos elecciones pendientes (entre otras cosas porque, por lo menos en Andalucía, los socialistas están trabajando a fondo de cara a su propia derrota). Puede que la letra de las campañas electorales y de los discursos en la oposición dibujase en algunos momentos ciertos esbozos progresistas, en sus irónicos reproches a un goberno obligado a aparcar sus principios socialdemócratas, pero no creo que eso engañase a nadie. Me cuesta mucho pensar que alguien haya votado al Partido Popular pensando que iba a hacer la política que Rodríguez Zapatero no pudo desarrollar. Por mucho que dijese la letra, estaba claro que la música, el espíritu, era muy diferente.
Otras medidas encajan más en el concepto que se maneja ahora de "contrarreformas" y puede que esas otras medidas anunciadas, pero todavía no aplicadas (relativas al aborto, a la cadena perpetua o al poder judicial), hayan sorprendido a ese sector más centrista de sus votantes, que quizá esperaba que fuesen situados en un segundo plano ante la urgencia que reclama la situación de crisis, pero no lo que se refiere a la política económica. En realidad, puede hablarse incluso de continuidad, con respecto a la política que venía siguiendo el gobierno anterior. Emprendida, eso sí, con más vigor, como corresponde a un gobierno en plena euforia inicial y con mayoría absoluta en las cámaras. Si tenemos en cuenta además que una gran parte de las medidas vienen impuestas por el criterio imperante en la Unión Europea, es muy posible que el gobierno anterior hubiese terminado adoptando las mismas o semejantes medidas, con más o menos convencimiento, dentro del espírito de inmolación con el que cubrió la última etapa de su mandato.
Amortizadas las sorpresas y las contradicciones, el gobierno advierte que la situación va a seguir empeorando, por lo menos un año más, incurriendo en una nueva contradicción (que también se asume sin asombro), la de que bastaba cambiar de partido gobernante para recuperar la confianza y, como consecuencia, el crecimiento. Con este gobierno (como pasaba con el anterior), todo queda pendiente de que el criterio europeo cambie antes de que toda Europa muera de austeridad y los mercados se saturen de especular en el vacío.

(Galicia Hoxe. 18-2-12)

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